

El entrenador jienense dirige su cuarta temporada al frente del Mini Submarino, con el que ha superado la barrera de los 100 partidos
Miguel Álvarez dirige por cuarta temporada el ilusionante proyecto del Villarreal B. Desde su llegada al club, en la campaña 2017/18, el entrenador jienense suma 108 partidos al frente del banquillo del Mini Estadi con un impresionante balance de 46 victorias, 34 empates y 28 derrotas.
En sus dos primeras temporadas, el técnico andaluz clasificó al Villarreal B para el ‘play-off’ de ascenso a Segunda División. El curso pasado, la pandemia del COVID-19 interrumpió el campeonato a mediados de marzo y privó al filial de Miguel Álvarez de competir en condiciones normales por ese mismo objetivo.
El entrenador del Mini Submarino recibe cada año una hornada de jóvenes futbolistas procedente del Juvenil A y del Villarreal C, que sueñan con triunfar en el primer equipo. La formación de los canteranos es el primer objetivo, pero sin olvidar la exigencia de competir cada año en el duro grupo 3 de la Segunda División B: “Todos los años trabajamos con gente muy joven. Son jugadores que tienen mucho talento y calidad. Nuestro propósito es hacerlos crecer y mejorar día a día, pero siempre intentando competir y ganar, que es algo intrínseco del fútbol. En pocas palabras, buscamos que lleguen al primer equipo empoderados, con la sensación de que, con trabajo, pueden hacerse un sitio”.
Desde que Miguel Álvarez se sentó en el banquillo del Villarreal B hace algo más de tres años, han debutado con el primer equipo una veintena de futbolistas formados en la Cantera Grogueta. Una satisfacción enorme para el técnico del filial, que hace extensivo el trabajo a todos los integrantes que conforman el fútbol base amarillo: “Es muy gratificante para los entrenadores que trabajamos en el fútbol base del club ver debutar a los jugadores con el primer equipo. Todos los técnicos de la Cantera Grogueta, del primero al último, juegan un papel importante en este proceso”.
Pau Torres, Samu Chukwueze o Manu Morlanes (cedido en la UD Almería) son algunos de los nombres propios que se han consolidado en la élite tras trabajar a las órdenes de Miguel Álvarez.







