

El conjunto berciano, tras un irregular inicio liguero, pretende recobrar las buenas sensaciones en Copa
El rival del Villarreal CF en la ronda de dieciseisavos de final de la Copa del Rey es la SD Ponferradina, un clásico del fútbol modesto nacional. Fundado en 1922, el conjunto castellano-leonés ha militado la mayor parte de su historia entre Segunda División B y Tercera División. No obstante, con la entrada del nuevo siglo, la entidad berciana ha vivido los momentos más dulces de su larga historia. En la temporada 2005-2006, a las órdenes de Pichi Lucas, lograron un histórico ascenso a la categoría de plata del fútbol español. La alegría duró poco para los leoneses, ya que el curso siguiente se despedirían de la categoría.
Lo que parecía un adiós acabó siendo un hasta luego. La SD Ponferradina volvería a acariciar las mieles del éxito un lustro después, sellando su retorno a Segunda, categoría en la que militó desde 2011 hasta 2016. Cinco años en los que el equipo alcanzó la estabilidad y protagonizó la mejor etapa de su historia. En la actualidad, y tras un fatídico descenso en la última jornada ante el Girona FC, el conjunto dirigido por Carlos Terrazas milita en el Grupo I de Segunda División B. A pesar de ser uno de los equipos con más solera de su liga, no han empezado bien las cosas para los blanquiazules. Un solo triunfo en los diez primeros encuentros ligueros ha puesto contra las cuerdas a una SD Ponferradina que ocupa la 19ª posición y no quiere demorarse más para recobrar las buenas sensaciones.
Verticalidad y balón parado, las grandes armas de Terrazas
En estas primeras jornadas, el combinado de Carlos Terrazas está utilizando un sistema poco habitual en el fútbol español. Un dibujo eminentemente ofensivo en el que forman únicamente tres defensas, acompañados por cuatro centrocampistas en rombo y una línea de tres futbolistas en el frente de ataque.
Las jugadas de estrategia y la verticalidad de sus hombres de banda son las grandes bazas del equipo blanquiazul. A balón parado, destaca la potencia en el salto de los centrales Jon García y Fernando, mientras que en la medular Jorge García y Andy son los dos centrocampistas con mayor peso en un equipo en el que los extremos juegan un papel esencial. Futbolistas verticales como Iago Díaz y Ríos Reina no dudan en buscar la acción individual ante el lateral rival para servir balones a Pallarés, la referencia ofensiva del cuadro berciano.
Dos triunfos amarillos por uno de la SD Ponferradina
Los precedentes son ligeramente favorables al Villarreal CF. Durante la temporada 2012-2013, el Villarreal se midió a la SD Ponferradina hasta en tres ocasiones. En dos partidos ligueros y un enfrentamiento en segunda ronda de Copa del Rey. Ambos duelos en competición doméstica se saldaron a favor de los amarillos. Un solitario gol del ‘Rifle’ Pandiani le dio los tres puntos al Submarino en El Toralín (0-1), mientras que el enfrentamiento en El Madrigal (ahora Estadio de la Cerámica) deparó un contundente 3-0 en un choque en el que Jonathan Pereira y Perbet, por partida doble, firmaron las dianas del triunfo amarillo.
En el torneo del ‘KO’, el conjunto castellano-leonés sorprendió al cuadro amarillo, obteniendo un inesperado triunfo por 0-2 en El Madrigal que puso fin a la aventura copera del Submarino aquella campaña.
El Toralín
El Estadio de El Toralín, inaugurado en el año 2000, cuenta con una capacidad para 8.400 espectadores. Al feudo berciano, históricamente, le han colgado el sambenito de ‘campo pequeño’ y nada más lejos de la realidad, pues cuenta con unas dimensiones de 105×70. Esta engañosa sensación se debe a la cercanía de las gradas con respecto al terreno de juego. Un falso mito que acompaña a este modesto coliseo desde el día de su inauguración.







