El Cadete A del Villarreal mantiene un estrecho vínculo con este emblemático centro de la tercera edad de Vila-real gracias a Endavant Igualtat
Rosario González es una de las 120 personas que viven en la Residencia de la tercera edad Virgen de Gracia de Vila-real. Un centro de mayores ubicado a pocos metros del Estadio de la Cerámica, en dirección a la ermita.
Como cada mañana, Rosario se ha levantado, junto al resto de los residentes, con ilusión y energía por afrontar un nuevo día. Los esfuerzos del centenar de trabajadores del centro, dedicados a la atención y el cuidado de los mayores, lo hacen mucho más fácil. A mediodía, al ser lunes, hay programada una sesión de bingo en la que la suerte le sonríe a la vila-realense y gana un par de regalos. “Mira qué pulsera más bonita me ha tocado”, comparte emocionada con sus compañeros.
Parece que va a ser un gran día. Esta tarde, además, es especial porque vienen “los chicos del Villarreal”, tal y como se refiere Rosario a los jugadores del Cadete A del club amarillo, con los que hacen convivencias mensuales gracias a la iniciativa Endavant Igualtat, impulsada por la entidad para que los jugadores adolescentes de la Cantera Grogueta conozcan otras realidades y no se aíslen en la burbuja en la que a veces se convierte el mundo del fútbol.
Poco después de comer, llegan los jóvenes talentos del Villarreal, acompañados por los miembros del cuerpo técnico que, junto con la psicóloga del centro, se esfuerzan por crear estas actividades intergeneracionales que aportan valores humanos necesarios en todas las edades. Tras una primera convivencia entre cadetes y mayores, en la que se presentaron y estrecharon los primeros lazos, esta vez toca un poco de diversión. La sesión estará amenizada por juegos y actividades de distinta índole: bolos, globos, pelotas y aros. Pequeños grupos de jugadores y mayores se reparten cada actividad y se disponen a compartir un buen rato.
“Venir aquí nos enriquece mucho. Al fin y al cabo, son personas que saben mucho de la vida. Tienen muchas experiencias y tratamos de aprender de ellos”, señala con madurez Adrián Vivó, atacante del Cadete A. Un chico de Vila-real que lleva toda su vida jugando en la Cantera Grogueta y conoce bien la filosofía del club. “Este tipo de experiencias son poco usuales en el mundo del fútbol. Nos enseñan la forma de vida y muchas de las experiencias que ellos tienen”, añade Vivó.
En el grupo de los globos ha estado divirtiéndose Rosario, que, para el fin de la actividad, se le veía tremendamente satisfecha. “Es una alegría tremenda para los que estamos aquí. Tengo dos bisnietos que juegan al fútbol. El mayor juega en el Artana y el pequeño, que tiene doce años, en La Vilavella. Estar con los chicos del Villarreal me recuerda inevitablemente a ellos”, explica emocionada la residente, que destaca los beneficios de este tipo de convivencias entre equipos groguets y centros especiales: “Nos da mucha vitalidad y alegría pasar tiempo con ellos. Todo es más bonito cuando vienen a vernos”.
Antes de ir a merendar, Rosario agradece con mucha sinceridad el compromiso del Villarreal con la Residencia Virgen de Gracia, centro que mantiene una estrecha relación con el club amarillo gracias a la iniciativa Endavant Igualtat: “El Villarreal se preocupa por los mayores y es lo mejor que puede hacer. Da vida, alegría y mucha felicidad”.







