

Sebas y Carlos son compañeros en el Cadete del Roda y también en la Residencia
Inseparables. Sebas Flores Urrego (03 de junio de 2000, Medellín (Colombia)) y Carlos Beitia Cardos (15 de febrero de 2000, Massanassa (Valencia)) pasan prácticamente las 24 horas juntos. Son compañeros de equipo en el Cadete del Roda y también comparten habitación en la Residencia de la Ciudad Deportiva. Una convivencia que les ha unido y que hace que se compenetren a la perfección sobre el terreno de juego. Ambos tienen 14 años y una ilusión: llegar a jugar algún día en el primer equipo del Submarino. Poco a poco van formándose.
Sebas es de Málaga y Carlos de Valencia. Se conocen desde el año pasado y forman parte de un equipo que juega en la Liga Autonómica. “Nos llevamos muy bien y eso al final se nota. Carlos suele darme muy buenos pases y eso siempre es de agradecer”, comenta Sebas, un auténtico depredador de cara al gol según el propio Carlos: “Sebas tiene mucho gol. La que tiene siempre la mete y además es muy trabajador”.
Por su parte, el delantero malagueño define a Carlos como un “centrocampista muy bueno. Tiene mucho carácter y se maneja bien en su puesto. Tiene calidad y eso favorece mucho al juego del equipo”.
Ambos comparten habitación en la Residencia con otros cuatro talentos de la factoría amarilla. Con todos se llevan bien, pero su conexión es total. “De los compañeros que estamos en la habitación es con el que mejor me llevo”, comenta Carlos. Además de ser compañeros de equipo y en la Residencia, también van a clase juntos, ya que estudian 2º de la ESO.
En cuanto a su rutina diaria, ambos destacan la calidad de vida que tienen en la Residencia de la Ciudad Deportiva. “Aquí tenemos todas las comodidades y muchas maneras de entretenernos cuando tenemos tiempo libre”, asevera Sebas.
De hecho, suelen emplear sus ratos libres jugando al ping pong entre ellos. “Hay un ‘pique’ sano entre nosotros. Carlos suele ganarme, pero lo importante es que lo pasamos muy bien”, recuerda Sebas.
El Villarreal es un club que apuesta firmemente con la cantera, con 42 equipos en su fútbol base y más de 600 jugadores. “Este es el club perfecto para formarse para llegar algún día a Primera División. El Villarreal cuida mucho su cantera y solo hay que echar un vistazo a todos los jugadores de la cantera que están jugando en el primer equipo”, finaliza Carlos.
¡Vaya pareja!











