El alevín murciano ha sido un ejemplo de adaptación tras un duro inicio en el que debió superar una rotura del quinto metatarsiano
El alevín Antonio Nieto dejó Mazarrón, su pueblo natal, hace algo más de tres meses para cumplir un sueño: fichar por el Villarreal CF y pelear la oportunidad de convertirse en futbolista profesional. Con tan solo 11 años, se ha instalado en la residencia de la Ciudad Deportiva José Manuel Llaneza y ahora es el más joven de los casi 100 jóvenes talentos llegados de toda España que decidieron dar el paso de emprender una nueva vida para jugar en las categorías inferiores del Submarino.
Este tipo de cambios nunca son fáciles. Menos aún para chicos tan jóvenes, que deben adaptarse a una nueva vida centrada en el fútbol y sus estudios, lejos de sus familias y amigos. Este nuevo entorno conlleva un periodo de adaptación, tal y como reconoce José Ramón Villalba, director de la residencia del club amarillo: “No es fácil, se pasan dificultades al principio, pero Antonio lo ha gestionado todo con mucha normalidad”.
La actitud y el comportamiento de Antonio Nieto ha sorprendido a los tutores de la residencia, que destacan de él una impresionante madurez. “Sabía que al principio iba a ser complicado porque echas de menos a tus padres y amigos, también la vida en Mazarrón, pero la verdad es que me he adaptado muy bien a la residencia. Los compañeros me tratan todos muy bien. Siempre estoy haciendo actividades y me lo paso bastante bien”, apunta el propio Antonio.
En pleno proceso de adaptación a su nueva vida en Vila-real, Antonio Nieto debió lidiar con una inoportuna lesión en el pie. Se rompió el quinto metatarsiano del pie izquierdo. Fractura que ya ha superado. He estado dos meses recuperándome. No ha sido fácil, pero ahora ya estoy recuperado y centrado en ser mejor jugador que antes de la lesión”, explica el centrocampista del alevín, dando normalidad al proceso que ha atravesado al poco de llegar a Vila-real.
“Es ejemplar cómo ha afrontado la situación. Con optimismo, madurez y un comportamiento ejemplar. Una lesión así te saca del equipo y para un chico recién llegado es complicado. En cambio, Antonio lo ha llevado genial”, argumenta José Ramón Villalba, que se deshace en elogios hacia el chico: “Tiene una claridad de ideas impresionante a su edad. Comunica muy bien, te trasmite las cosas. Habla muy bien de él, pero también de sus padres, de cómo lo han preparado para venir aquí. Es un chico inteligente, va muy bien en los estudios y te contagia su entusiasmo”.
Antonio Nieto está muy satisfecho por la acogida de sus nuevos compañeros. En poco tiempo, ha logrado hacer amigos en la residencia: “Los chicos de la residencia me ayudan. Soy el más pequeño y todos me tratan como su hermano menor. Intento aprender de los más mayores”.
En su equipo -el Alevín A-, ya ha hecho buenas migas con algunos de sus compañeros, como por ejemplo el prometedor guardameta Romeo Albiol, hijo del futbolista amarillo Raúl Albiol. Gracias a Romeo, el defensa de Vilamarxant acudió acompañado de su compañero Dani Parejo a animar a Antonio Nieto durante su lesión. “Fue un detalle muy bonito de Romeo. Sabía que mi jugador favorito es Dani Parejo y que estaba un poco triste por la lesión. Habló con su padre y vinieron a animarme”, agradece el joven jugador murciano.
Tras haber dejado atrás la lesión, Antonio está disfrutando del fútbol de la mano del Villarreal y muy ilusionado con su primera temporada como groguet: “Es un equipo de élite. Los entrenamientos son muy exigentes y divertidos. Está siendo un año muy bonito. Me encantaría poder jugar LALIGA Promises. Es una experiencia que puede vivir muy pocos jugadores”, destaca.
Aunque ha venido a Vila-real para jugar a fútbol, es consciente de que debe mantener la buena línea en los estudios: “Me he cambiado de colegio y tanto compañeros como profesores me está tratando genial”. Para ello, ponen todo su empeño los tutores y profesores que se esfuerzan cada día en hacer más sencilla la vida del centenar de canteranos que vive en la residencia: “Les inculcamos que aprovechen bien el tiempo. La principal ventaja de vivir aquí es esa, que dispones de más tiempo. Por ello, les ayudamos a que tengan unos horarios muy claros. Los que van mejor tienen más tiempo para jugar y los que no sacan tan buenas notas pues les reforzamos las horas de estudios. Los profesores están muy encima y les ponen muchas facilidades. Tienen clases adaptadas a los chicos. Está todo muy preparado”, razona Villalba.
Para garantizar el bienestar de los canteranos, el Villarreal CF ha hecho una fuerte inversión destinada a reformar por completo la residencia de la Ciudad Deportiva: habitaciones, salas comunes, de juego y sala de estudios. El club ha hecho este importante esfuerzo para garantizar la comodidad de los jugadores: “Queremos que esta reforma, que ofrece comodidad y bienestar, se traduzca en rendimiento de los chicos”.







