

En plena formación, el grupo dirigido por Carlos Navarro e Iván Molés afronta una temporada ilusionante
La niñez es una etapa de sueños y alegría despreocupada. Así debería ser siempre y así lo viven los chicos del Benjamín C del Villarreal. Están en proceso de formación; aún les queda mucho por vivir y por aprender. Es por ello que lo más importante es escuchar y absorber todos los conocimientos que sus entrenadores puedan transmitirles. Todos tienen claro cuáles son sus funciones. No hay nadie más importante, no hay jerarquías ni en el campo ni en el banquillo. Es importante dar ejemplo y Carlos Navarro e Iván Molés lo saben.
“Evidentemente, el objetivo es que se diviertan y que aprovechen el tiempo de la mejor manera posible para que sigan formándose, para que sigan aprendiendo lo máximo posible y, bueno… a partir de ahí, el tiempo dirá”, explica Iván Molés. “Son un grupo excepcional de chicos, el comportamiento que tienen es muy bueno y la verdad es que tenemos mucha ilusión por ver cómo evolucionan”. El desarrollo ahora mismo lo es todo. Es como construir una casa: ahora están formando la estructura y sentando las bases, tanto a nivel personal como a nivel futbolístico.
Uno de los grandes conceptos que se trata de inculcarles desde pequeños es el de ser autodidactas. O dicho de otro modo, ser autónomos a nivel de toma de decisiones. “La verdad es que han llegado con muy buena base para lo pequeños que son. Muchas veces te dan respuestas o soluciones que te sorprenden muy gratamente, porque te das cuenta de que, pese a lo pequeños que son, se adaptan a la situación o al contexto que se les plantea y que esas respuestas suelen tener sentido”, argumenta Iván Molés. No es para menos.
En lo futbolístico, el Benjamín C ya empieza a tener personalidad propia. Es un equipo vertical, rápido, alegre, con muchas ganas y, sobre todo, muy competitivo. “Vienen de un año en el que todos han jugado en todas las posiciones, donde no había ningún ego por parte de ningún jugador y eso se nota luego a la hora de entrenar y de jugar”, añade Iván Molés. Este es otro punto importante: saber que el equipo está por encima de todo.
“Los padres tienen que ser guías en todo este proceso”
La familia es uno de los apoyos más importantes del pequeño. La estabilidad es fundamental. La línea a seguir tiene que ser similar en el campo y fuera de él, por lo que tanto padres como entrenadores tienen la responsabilidad repartida. “Creo que ellos tienen que ser guías, acompañar en el proceso. Tienen que estar al lado de sus hijos cuando estén alegres o, cuando tengan algún problema, no magnificarlo, intentar ayudarles e intentar participar de la manera más positiva”, afirma Iván Molés.
“Yo sólo le pido que se divierta, que se lo pase bien y que sea buen compañero”, agrega Cristina Ramos, madre de Sergio Orzáez (integrante de la plantilla del Benjamín C). “La verdad es que están disfrutando mucho, aunque esto acaba de empezar y falta mucho por rodar”, apunta Cristina.
Por ahora, todo marcha correctamente porque está en un lugar inmejorable para complementar lo que tienen en casa y en el colegio. “Cada vez que entras por la puerta del vestuario te puedes esperar cualquier cosa, porque tienen una mente muy creativa y muchas veces te sorprenden”, concluye Iván Molés.
Para conocer un poco mejor a los integrantes del Benjamín C tan solo hay que pinchar en la pestaña de vídeo adjunta y disfrutar del reportaje realizado por el programa de televisión Cantera Grogueta.







