
El Submarino recibe al conjunto rojiblanco en la última jornada de LALIGA con el objetivo de entrar entre los tres primeros
El telón de una temporada para el recuerdo se baja este domingo en el Estadio de la Cerámica. A partir de las 21.00 horas, el Villarreal CF y el Atlético de Madrid se medirán en la jornada 38 de LALIGA EA Sports. Un partidazo por todo lo alto que, más allá de ser el cierre del campeonato, se juega el tercer puesto de la competición. Y todo ello, enmarcado en el ambiente inmejorable de la gran Fiesta de la Champions.
Cerrar la temporada por todo lo alto
El guion de la temporada ha querido que la tercera posición se decida en un enfrentamiento directo. Tras los últimos resultados, tanto amarillos como rojiblancos llegan a esta última jornada empatados a 69 puntos. Sin embargo, las matemáticas exigen un esfuerzo extra a los de Marcelino García Toral: al Submarino solo le sirve ganar. Debido a la derrota por 2-0 sufrida en el Cívitas Metropolitano en la primera vuelta, el golaverage particular favorece a los madrileños, por lo que un empate dejaría al Villarreal en la cuarta posición. Un ilusionante objetivo que se define a 90 minutos y al que al Submarino solo vale la victoria.
El equipo llega a esta cita tras un tramo exigente de dos derrotas consecutivas, mientras que el cuadro colchonero aterriza impulsado por sus dos últimos triunfos, con los que han recortado una desventaja de seis puntos. A esto se le suma una estadística que pesa en Vila-real, el Villarreal no logra vencer al Atlético en la Cerámica desde la temporada 2017/18. Sin embargo, los récords están para romperse y este equipo ha demostrado durante toda la temporada que está a la altura de grandes desafíos.
Una noche de homenajes, banderas y celebración
Pase lo que pase en el césped durante esos 90 minutos, el domingo está ideado para ser una jornada inolvidable para la afición amarilla. El club quiere que La Cerámica sea una caldera y repartirá 20.000 banderas amarillas para teñir las gradas. En la previa, la emoción tomará protagonismo con el merecido homenaje a Marcelino, que destapará su azulejo en el Passeig Groc.
Y al sonar el pitido final, la competición dejará paso a la fiesta. Plantilla, cuerpo técnico y afición celebrarán juntos, con música y un gran espectáculo pirotécnico, el inmenso éxito de ser, por segundo año consecutivo, equipo de la máxima competición continental. El Submarino tiene una última bala. Y La Cerámica estará lista para verla salir.












