El Villarreal suma un nuevo triunfo en un partido imperial donde el canario brilló con dos golazos
El Villarreal consiguió un espectacular triunfo en su visita a la Real Sociedad en Anoeta (2-3) en un impresionante partido de todo el conjunto de Marcelino. Los amarillos se pusieron 0-2 y, aunque dos golazos de los donostiarras equilibraron el choque, Moleiro, con un actuación espectacular y dos tantos, terminó por romper la balanza a favor del Submarino en la última jugada del partido.
Con el triunfo, los vila-realencs se asientan un poco más en la zona de puestos de Liga de Campeones, segundos clasificados y a la espera del resultado del Real Madrid.
Fue la Real Sociedad la que dispuso de las primeras oportunidades ante un Villarreal bien plantado y listo para la presión buscando salir con peligro a la contra. Los blanquiazules buscaron la meta de Luiz júnior por medio de Kubo y Sadiq, pero no dispusieron de claras oportunidades para marcar.
El conjunto de Marcelino, sin embargo, tras avisar de que iba en serio con una volea de Comesaña en el minuto 20, se adelantó a la media hora de juego. El tanto nació en los pies de Buchanan, que buscó en profundidad a Pedraza y el cordobés, atento, asistió a Ayoze, quien se deslizó por el suelo para rematar y poner por delante a los amarillos.
Tras el 0-1, los donostiarras aumentaron aún más las revoluciones y se volcaron en el área amarilla. Luiz Júnior tuvo que emplearse a fondo en un duro remate de Aritz, pero el Submarino resistió bien.
La segunda parte fue de emociones fuertes. Comenzó casi con un golazo de Moleiro, que culminó con un gran tiro desde fuera del área una gran salida a la contra del Submarino. La réplica de la Real Sociedad llegó cuatro minutos después, cuando Soler a la media vuelta ponía el 1-2 con un buen tiro al borde del área de los de Marcelino.
Tras el gol local, el partido enloqueció y se convirtió en un correcalles. De área a área, sin contemplaciones y con un ritmo endiablado, amarillos y txuri-urdines peleaban por cada palmo de césped.
La insistencia de los donostiarras tuvo su premio a cinco minutos del final, cuando Barrene enchufaba un gran tiro de falta directa prácticamente imposible de parar. El 2-2 hubiese sido un jarro de agua fría para cualquier equipo, pero los amarillos han hecho religión de creer en sí mismos.
En el 95, y tras un salvada in extremis de los locales a un gran contra de Tani, Moleiro ponía el 2-3 en el marcador con un gran tiro aprovechando un barullo en el área y después de un saque de esquina. De puro infarto.






