
El Villarreal CF protagoniza uno de los cinco cortometrajes del proyecto de LALIGA y Prisa, poniendo en valor la historia real de Pascual y Lluís, padre e hijos unidos por el Submarino Amarillo
El Villarreal CF es el protagonista del quinto capítulo de 42 LEGADOS, un proyecto impulsado por LALIGA y Prisa que forma parte de la campaña “42 Legados. 42 Formas de ganar”. Bajo el título “De padres a hijos”, el cortometraje relata la emotiva historia de Pascual y Lluís, don aficionados groguets con una pasión compartida, el Villarreal CF.
La historia de Lluís con el Villarreal CF se remonta a la temporada 97/98, el año del primer ascenso. Fue entonces cuando la familia encontró su lugar en las gradas del antiguo Estadio El Madrigal gracias al impulso de la abuela de Lluís. Desde aquellos primeros partidos, el Villarreal pasó a formar parte de sus vidas como mucho más que un equipo de fútbol, ya que se convirtió en una auténtica tradición familiar repleta de recuerdos y emociones compartidas.
Pascual acompañó a Lluís durante su infancia en cada paso de su relación con el club amarillo. Juntos acudían a los entrenamientos del primer equipo, celebraban cada victoria y atesoraban recuerdos imborrables. Lluís llegó incluso a formar parte de la Cantera Grogueta y a vivir partidos desde la banda como recogepelotas. Con el paso de los años, los papeles comenzaron a invertirse. Pascual, que siempre había guiado a su hijo en ese camino de pasión futbolística, sufrió problemas de movilidad que complicaron sus desplazamientos. Sin embargo, el amor por el Villarreal CF siguió intacto. Cuando el club alcanzó uno de los momentos más importantes de su historia reciente, Lluís no dudó en acompañar a su padre hasta Gdansk para vivir juntos una noche inolvidable junto al Submarino Amarillo.
“De padres a hijos” habla precisamente de ese relevo natural que marca el paso del tiempo. De cómo una pasión heredada termina convirtiéndose en un legado compartido. De cómo llega un día en el que quien fue llevado de la mano al estadio es quien acaba llevando a su padre para seguir disfrutando juntos de aquello que los une. Y es que, tal y como remarca Lluís, “los mejores momentos de mi vida son fotos teñidas de amarillo, y eso se lo debo a él”. A Pascual, su padre. Porque de Pascual a Lluís, el legado amarillo sigue vivo.










