||||

La familia Navarro Perelló, puro sentimiento ‘groguet’

09 / 12 / 2019

Marcos, Mario y Martín sueñan con ser futbolistas y eso implica el sacrificio de sus padres e incluso del abuelo materno

Un sacrificio hecho con gusto, pero pocas veces reconocido. El papel de los padres en la formación de los jugadores de la Cantera Grogueta es, lógicamente, fundamental. No solo por su educación, sino también al servir de ejemplo. Un fin de semana como muestra.

Los Navarro Perelló tienen sentimiento groguet. Juan y Vero encabezan una familia que respira fútbol por todos lados. Sus tres hijos practican el deporte rey y dos de ellos se forjan en el fútbol base del Villarreal. El mayor es Marcos, que juega en el Infantil del Alboraya, el mediano responde al nombre de Mario, que milita en el Benjamín A del Villarreal, y el más pequeño se llama Martín, que actualmente está en el curso de Psicomotricidad del Submarino en la Ciudad Deportiva.

Organizarse es complicado, pero no imposible. Estudios, entrenamientos, partidos… Con tres hijos hay que superarse día a día y siempre está la ayuda del ‘superabuelo’ materno, Vicente, que también se implica muchísimo. “El fin de semana que juegan los mayores y coinciden en horarios nos repartimos e intentamos llegar a verlos a todos. El pequeño juega los domingos, así que es más sencillo. Es un sacrificio, pero nos compensa”, comenta Vero.

Marcos, Mario y Martín son tres jóvenes felices, deportistas y buenos estudiantes. “En el aspecto académico estamos muy tranquilos. Los tres son muy responsables. Marcos de mayor quiere ser ingeniero de telecomunicaciones, Mario arquitecto y Martín aún no lo tiene muy claro, aunque dice que quiere ser torero”, asevera la mamá de la familia.

Deportivamente, Marcos juega como lateral izquierdo en el Infantil del Alboraya, Mario tiene como ídolo a Cazorla y se esfuerza en el Benjamín A por ser un gran centrocampista, mientras que el pequeño Martín sueña con ser portero pese a estar todavía en Psicomotricidad.

El comportamiento de los padres y madres durante los partidos de sus hijos es fundamental. En eso, los Navarro Perelló también son un ejemplo. “Los niños son esponjas. Se fijan en nosotros y nos copian. Si les das un buen ejemplo, ellos tendrán un buen comportamiento”, asevera Vero.

Un fin de semana es intenso y si hay partido en el Estadio de la Cerámica todavía más. Todos son abonados, incluso el ‘abuelo futbolero’. “Los partidos los vivimos de forma intensa, ya que nos sentamos muy cerca de la grada de animación y nos encanta ver cómo animan a nuestro equipo. Lo pasamos muy bien todos juntos y animando al mejor equipo del mundo”, concluye Vero. La familia Navarro Perelló, todo un ejemplo.

Noticias relacionadas

APP
OFICIAL

APP
OFICIAL