Sarabia (tercero por la izquierda), junto al resto del cuerpo técnico del Juvenil A.

Eder Sarabia: “No queremos una experiencia, vamos a competir”

05 / 05 / 2013

El técnico del Juvenil A repasa la temporada y habla de las aspiraciones de cara a la Copa de Campeones

Conseguido ya el ansiado título de la División de Honor Juvenil, es hora de hacer balance, pero también de analizar las posibilidades de cara a la prestigiosa Copa de Campeones. Eder Sarabia (27 de septiembre de 1980), entrenador del Juvenil A del Submarino hace un repaso por sus inicios en el club, su experiencia en la escuela de fútbol del Submarino y las aspiraciones de su equipo en la Copa de Campeones, en la que los amarillos debutarán mañana frente al Atlético de Madrid (16.00 horas, Ciudad Deportiva de A Madroa, Vigo). 

  • ¿Cómo empezaste en el mundo del fútbol?

Como es normal, el fútbol ha sido el gran tema en mi casa. El fútbol ha sido siempre mi pasión hasta el punto de que creo que hasta los veinte años no empecé a salir por la noche de continuo. A los 17, cuando me decían que fuese de fiesta, me aburría. Me ponía hasta nervioso porque prefería estar en casa, viendo fútbol, ir a partidos… Es lo que más me ha gustado desde siempre. He vivido por y para el fútbol porque además es lo que ha inculcado mi padre, lo que he visto en casa. Como futbolista llegué hasta Tercera División, pero al final cogí la vena de entrenar y tomé la decisión de ser entrenador. Empecé en un equipo de barrio, en un Infantil y de ahí pasé al Danok Bat, donde estuve siete años. 

  • ¿Y la llegada al Villarreal?

Puede parecer raro, pero ya llevaba muchos años diciendo ‘Yo quiero ir al Villarreal’. Quizá estando dentro no se ve, pero la sensación que se transmite hacia fuera es que es una de las mejores canteras de España. Se trabaja muy bien, se da mucha prioridad al fútbol base y el primer equipo es el mejor ejemplo. Me reuní un par de veces con gente del club y luego me llamaron para dirigir un Infantil y trabajar de ayudante en el Juvenil Roda con Javi Sanchís. Me dijeron que normalmente no se ofrecía equipos tan bajos a gente de fuera porque económicamente no era rentable para los entrenadores, pero me dio igual. Me vine sin dudarlo. Del Infantil Roda pasé al Juvenil B, un equipo complicado porque es una categoría exigente para chavales con un año menos, y de ahí al Juvenil A.

  • ¿Eras consciente de la responsabilidad?

Lo primero que me dijeron cuando me ofrecieron el Juvenil A es que es uno de los equipos más exigentes del club. Hay que estar arriba, ganar, formar jugadores, jugar bien… pero estaba convencido de que iban a salir bien las cosas. Me quería rodear de un buen cuerpo técnico y sabía que era una buena plantilla. La exigencia está clara, ganar, pero luego hay que demostrarlo en el campo. Creo que hemos cumplido todos los objetivos: los jugadores han crecido mucho como equipo y a nivel individual y en muchos momentos de la temporada hemos jugado muy bien al fútbol. Siempre hemos intentado ofrecer ese estilo del Villarreal con el matiz de ser aún más intensos, más competitivos y conscientes de que el esfuerzo es fundamental en el fútbol de hoy. Los mejores suelen ser también los que más se esfuerzan.

  • ¿Cómo se ha desarrollado la temporada?

Lo real no puede ser lo que ocurrió en la primera vuelta, pero tampoco la segunda. En el fútbol existen muchos condicionantes y si los detalles te son favorables, puedes empatar un partido de quince y el resto ganarlo todo, como nos ocurrió al principio, pero no es lo real. Quizá al principio fue un poco mejor y después un poco peor, pero en cualquier caso la línea de todo el año ha sido buenísima. Es muy difícil, sobre todo en estas edades, mantener una exigencia competitiva de nueve meses. Estar al cien por cien en treinta partidos es muy complicado. Además, siendo el líder y siendo el rival batir. Todo el mundo juega a muerte contra ti y da un nivel muy alto porque todo el mundo quiere ganarte. Es exigente, pero te obliga a sacar lo mejor de ti mismo y a ser competitivo. 

  • ¿Qué expectativas tenéis para la Copa de Campeones? 

Es una exigencia competitiva muy alta porque están los mejores. Si miras los nombres, verás que todos son equipos históricos. Evidentemente es complicado, pero no se puede ir a competir para vivir una experiencia. El objetivo solo puede ser ganar porque somos un equipo ambicioso. Sabemos que va a ser muy difícil desde el principio y que si nos eliminan no es ninguna catástrofe, pero hay que llegar en las mejores condiciones posibles y competir.

  • ¿Qué sabéis del primer rival, el Atlético de Madrid?

Lo primero es no volvernos locos porque lo que tenemos que intentar es potenciar todo aquello en lo que hemos sido buenos. Sabemos que es un equipo con un fútbol vertical, muy directo, efectivo, pero con calidad. Tienen a un delantero muy rápido que es muy peligroso con espacios y también hay que tener cuidado con sus dos laterales. Basa su juego en ser bastante compacto, en intentar no recibir goles y defender muy bien.

  • ¿Qué es lo mejor del equipo?

El tema humano ha sido fundamental. Desde el cuerpo técnico, en el que todos tenemos una relación excepcional, a los jugadores, que incluso presumen del buen ambiente que se respira en el vestuario. Lo cierto es que hemos sido un equipo muy unido a todos los niveles. Nosotros como técnicos nos complementamos muy bien, sabemos cuál es la parcela de cada uno y creo que hemos sabido transmitir bien ese sentimiento a los jugadores, que ya de por sí se llevaban muy bien. Hemos intentado ser muy cuidadosos y fomentar la competencia interna, y la verdad es que ha sido de quitarse el sombrero. No ha habido ni un solo jugador con una mala cara, un mal gesto, y creo que todo el mundo se ha sentido importante. En el plano más técnico hemos buscado ampliar la base que tenían, que ya de por sí era muy buena, como buscar que el jugador salga siempre a por todas o que el equipo maneje el mayor número de variantes posible. Cada partido es una historia, por eso tienes que ser lo menos previsible posible.

  • ¿Qué papel ha tenido la escuela?

Es obvio que todo lo que ha ocurrido no es un trabajo solo nuestro. Viene del año pasado con Javi Sanchís en juveniles, antes con Fran Palomares en cadetes y así sucesivamente. Creo que es un éxito de todo el club, de demostrar que la base funciona y los futbolistas van cumpliendo etapas en las mejores condiciones posibles. Si hemos ganando la Liga ha sido porque antes de mí también tuvieron un entrenador, un cuerpo técnico y unos compañeros que supieron transmitir lo que saben, por lo que parte del éxito también es gracias a ellos.

  • ¿Cómo han encajado dos ex jugadores como Nihat y Javi Calleja en todo el esquema?

Son técnicos que han entrado poco a poco, con mucha humildad, intentando ver cuál es su sitio y dónde pueden aportar más. Cada vez se han ido implicando más y creo que tanto el resto del cuerpo técnico como los chavales están encantados. Al final es un toque diferente. Para empezar, tanto Nihat como Calleja son un ejemplo porque todos quieren ser como ellos. Han vivido cosas que a ellos les gustaría vivir y, en un momento determinado, cualquier comentario suyo les puede llegar más que cien mil cosas que le pueda decir otra persona.

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